Un verdadero acto de amor

“La Ley del Tres generalmente se presenta mediante los términos fuerza activa, pasiva y reconciliadora como si una fuerza se opone a la otra y  tuviera a su vez que ser regida por una tercera. Toda una imaginería de lucha, resistencia, esfuerzo, voluntad y otros por el estilo, surge de allí. Si se aplicara de esta manera a las energías masculina y femenina, naturalmente resultaría la batalla de los sexos. Pero hay situaciones en las que ambas fuerzas desean lo mismo y no están de ningún modo opuestas entre sí. Esta es la única oportunidad en que tiene lugar un verdadero acto de amor. Solo entonces puede surgir algo nuevo y de mejor calidad. Exactamente lo mismo se aplica a las enerváis del cuerpo y de la mente, si yo entiendo a la señora de Salzmann correctamente. Solo cuando estas energías cooperan y hacen el amor entre sí, algo nuevo puede surgir.

Ésta es también la sensación que uno experimenta frente a la pintura de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina: la creación es el resultado de la unión de Dios y el hombre, lo de arriba y lo de abajo. Me doy cuenta de que este aspecto no llega a ser bien apreciado en gran parte de la espiritualidad de la India. Hay siempre un deseo de liberarse del karma, del cuerpo, de todo el reino del espacio-tiempo. ¿Qué haría uno con esa libertad? ¿Para que es la liberación si no es para una apropiada relación entre el Cielo y la Tierra, ambos dentro y fuera de uno?….

Tuve un sentimiento extraordinario durante el trabajo en silencio de esta mañana. Hubo un sentimiento muy fuerte y vívido de invitar al cuerpo, la novia, a una ceremonia nupcial en la que el novio es la energía superior. Diferentes partes han sido invitadas a venir, a participar y a celebrar esa unión. El lugar del encuentro tiene que ser preparado, cuidado, protegido. En mi mente surgió como un destello la idea de que el Gita Govinda y el Cantar de los cantares son cantos acerca de este tipo de amor. El sentimiento sutil, sensible y profundo es esta nueva creación. Ese es el cuerpo sutil o el alma. Ese cuerpo sutil es María, quien puede ser preñada por Dios para que el Verbo pueda nacer.

El funcionamiento ordinario de la cabeza, de los pensamientos recurrentes, parece ser el mismo de las emociones negativas ordinarias y de las tensiones físicas: una interferencia en el proceso de unión. Es aquí donde uno necesita dar la batalla, y donde uno necesita estar alerta. La cámara nupcial tiene que ser protegida de los intrusos. El acto de amor es sutil y frágil, y hay que hacer y mantener un lugar tranquilo y apropiado para él.

Está claro que uno necesita ser a la vez un guerrero y un amante. En los escritos espirituales a veces se enfatiza un aspecto más que el otro, pero ambos son necesarios. Krishna es por igual un guerrero y un amante. Uno necesita ser un rey-sabio (rajarishi) y necesita ser también un guerrero-amante (virapremi)”.

Ravindra, Ravi. Un corazón sin medida, Ganesha 2001. Pág. 167

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