SOBRE LA BELLEZA – ARNAUD DESJARDINS

Lo que tiene un valor objetivo, es la conformidad con las Leyes Universales, con el Dharma. Una definición que creo que es de Plotino, dice: ” lo bello es el esplendor de lo verdadero”. Esta es una definición digna de mención. Lo que es verdad, sin un segundo, lo que es realmente, si lo vemos, siempre es bello. Y el lenguaje cotidiano lo confirma. Un doctor dirá tal vez: he visto un bello absceso, si realmente ven el absceso como absceso, es bello. Si lo comparan con cualquier cosa es repugnante – de nuevo el mental interviene.

A menudo ustedes sienten la conformidad con las Leyes. Por ejemplo, en las formas modernas que sin embargo ya no pertenecen a ningún punto de vista tradicional sobre el verdadero arte sacro, sucede que una forma, de nuevo, tiene una belleza objetiva porque el mental no ha podido manifestarse, por el hecho de que se trata únicamente de someterse a las Leyes para obtener un resultado justo. Cuando se construye un edificio, aún se puede a través de este edificio expresar muy bien la neurosis colectiva de una sociedad o la neurosis individual de un arquitecto. Pero cuando se construye un avión existes datos científicos de aerodinámica, de equilibrio, de estabilidad, algo tan imperioso que los constructores se someten incluso más a estas Leyes; y poco a poco consiguen descubrir una forma funcional en la que ni el ego ni las emociones de nadie pueden tener lugar. Y reconoceremos: “este avión es bello”, porque todo es justo, la longitud y el emplazamiento de las alas en relación al fuselaje, etc, etc. ¿Por qué es bello? Porque son las mismas Leyes, las Leyes cósmicas, las que han dictado la forma exacta que debe tener el avión.

Si admitimos que existen niveles de conciencia diferentes que son accesibles al ser humano, podemos admitir que ciertas obras de arte o de arquitectura son testigos de la realidad de estos niveles de conciencia y no ya la emoción de tal o cual artista. Podemos reconocer que un arte es realmente un arte sagrado. Y podemos sentir frente a una iglesia románica o gótica una impresión que se profundizará a medida que frecuentemos estos monumentos, muy diferente de lo que sentimos viendo una iglesia moderna construida por un arquitecto de moda y decorada por algunos pintores célebres, pero que ninguno tuviera conocimiento de las verdaderas Leyes de la vida espiritual o de la vida interior. Desde un cierto punto de vista, diferenciarán entre la Estación del Este de París y la Catedral de Notre-Dame, serán más inducidos a meditar, a entrar en sí mismos, a encontrar dentro de ustedes su centro inmutable yendo a la iglesia de Notre-Dame que a la Estación del Este. Pero este es también un punto de vista relativo. Desde el punto de vista de lo Real, toda comparación queda excluida. Notre-Dame es perfecta pero la Estación del Este es perfecta también. Todo lo que es, es. Y si no comparan estarán obligados a decir: todo es perfecto.

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