SOBRE LA ACEPTACIÓN – EXTRACTOS ARNAUD DESJARDINS

Acepte, acepte

La aceptación, es la visión pura y simple de lo que es, aquí y ahora. Es el no-rechazo de que lo que es, sea.

Aquí, ahora, lo que es es. Sobre lo que es, no hay ninguna posibilidad de intervenir. Sólo podemos intervenir sobre lo que será o no será en un segundo o en un minuto. Se trata de una adhesión a la realidad, instante tras instante, de un no-conflicto con esta realidad.

Diálogo de dos vías, capítulo “La existencia como vía”.

 

Esto no puede ser tolerado. Esto ya no será tolerado de ahora en adelante.

El mismo Swamiji que decía “Accept, accept” utilizaba también dos expresiones “It can’t be tolerated” o “It will not be tolerated anymore”, “Esto no puede ser tolerado” o “Esto no será tolerado a partir de ahora”. ¿Qué matiz hacemos entre aceptar y tolerar? Seamos muy precisos: aceptar, es reconocer que lo que es, es. Tolerar implica acción y no concierne al instante inmediato, sino al futuro.

La aceptación no impide actuar.

Buscando al Sí mismo, capítulo “La aceptación”.

 

No hay más salida que la aceptación

Esta idea de aceptación se encuentra en todas las enseñanzas espirituales y, generalmente, es mal comprendida. Corresponde a lo que antaño se llamaba sumisión a la voluntad de Dios. Pero ¿cuál es la voluntad de Dios? Cada quien la interpreta a su manera. La voluntad de Dios es lo que sucede a cada instante, eso es todo. Todo el resto es mental y mentira. Ésta es la primera verdad que hay que entender, recibir en plena cara como un desafío, un desafío a afrontar o no afrontar. Y, a partir de ahí, podemos actuar. Pero este principio no tolera excepciones.

Buscando al Sí mismo, capítulo “La aceptación”.

Se deben distinguir dos puntos. Primer punto: hay una cierta aceptación, o adhesión, o no-creación de otra cosa que lo que es. Este primer punto no admite ningún matiz y ninguna excepción, debe ser tajante como una espada afilada, duro como el cristal. Si admitimos flexibilidad, arreglos, compromisos, se acabó, el camino espiritual se detiene.

El segundo punto es mucho más matizado y sólo se vuelve claro poco a poco, a través de los meses y los años: es el de la acción que se sitúa en un clima de reconciliación, la acción que llevamos a cabo a partir de la actitud fundamental del sí. Y en lo que concierne a la acción, es imposible dar una respuesta prefabricada, válida para todos, cualesquiera que sean las circunstancias.

La adhesión que no tolera ninguna discusión, es la que sucede aquí y ahora, sin ninguna consideración del futuro: ES, pero únicamente en el instante. Y es ese “en el instante” lo que hace toda la diferencia y nos permite aceptar que lo que es sea: inmediatamente “sí”, y ese sí debe ser total. Es ese sí nuestra verdadera libertad. Nuestra grandeza, nuestra dignidad, nuestra esperanza, es esta capacidad que tenemos de adherirnos totalmente al instante, sin matices, aún si nos encontramos en circunstancias que nos parecen poco propicias a la aceptación. Pero la adhesión de la cual hablo no implica ningún compromiso con el porvenir.

– Prefacio de Arnaud Desjardins, Antología de la no-dualidad, Véronique Loiseleur, Edición de La Table Ronde.

Imagen: Instalación Ann Hamilton

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