Movimientos en el Leslie Hall, Nueva York 23 de enero 1924 –  Stanley Nott

La primera demostración tuvo lugar en Leslie Hall, y la entrada era libre. El salón se llenó de lo que se conoce como “gente interesante”, es decir, los que leen, escriben, pintan, componen, o simplemente hablan sobre tales cosas.

Encontré a Orage entre bastidores meciendo a una pequeña niña tomándola de los brazos y hablando con un hombre y una mujer que obviamente eran sus padres. Cuando se alejaron, Orage me dijo que el hombre era un policía vestido de civil, enviado para cerciorarse de que no se exhibiera ninguna danza “erótica”.

Tomé asiento entre el público. Pasó mucho tiempo y nos comenzamos a impacientar. Luego, sobre las nueve, Orage subió al estrado y después de pedir silencio, dijo: “La demostración de esta noche constará principalmente de varios movimientos del cuerpo humano tomados del arte del Antiguo Oriente, ejemplos de gimnasia sagrada, Danzas Sagradas y ceremonias religiosas, conservadas en ciertos templos de Turquestán, Tíbet, Afganistán, Kafiristán, Chitral y otros lugares. El señor Gurdjieff, junto con otros miembros de los ‘Buscadores de la Verdad’, llevaron a cabo durante muchos años en el Cercano y Lejano Oriente una serie de investigaciones que prueban que en el Oriente algunas danzas no han perdido el significado profundo-religioso y científico en el verdadero sentido-que tenían en la antigüedad. Las Danzas Sagradas y las posturas y los movimientos en series siempre han sido una de las materias vitales enseñadas en las escuelas esotéricas de Oriente. Tienen un doble propósito: transmitir cierto tipo de conocimiento, y ser un medio para adquirir un estado de ser armónico. Los límites últimos de resistencia de quien los ejecuta se alcanzan mediante la combinación de movimientos no naturales e inhabituales y al hacerlos se obtiene una nueva calidad de sensación, una nueva calidad de concentración y atención y una nueva dirección de la mente, todo con vistas a una meta definida. La danza aún tiene un sentido muy diferente en el Oriente de! que le damos en Occidente. En la antigüedad la danza era una rama del arte verdadero, y servía los propósitos de la religión y de un conocimiento más elevado. Una persona que se especializaba en un tema comunicaba su conocimiento a través de obras de arte, especialmente danzas, al igual que nosotros difundimos el conocimiento por medio de libros. Entre los primeros cristiano la danza en las iglesias constituía una parte jmportante del ritual. La antigua Danza Sagrada no es sólo un medio para lograr una experiencia estética, sino un libro, por decirlo así, o una escritura, que contiene un fragmento definido de conocimiento. Pero es un libro que no puede ser leído por cualquiera. Un estudio detallado de las Danzas Sagradas, y de posturas y movimientos especiales, real izado a lo largo de los años, ha probado la importancia que tienen en el trabajo para el desarrollo armónico del hombre; el desarrollo paralelo de todos sus poderes, una de las metas principales del señor Gurdjieff. Los ejercicios y la gimnasia sagrada son utilizados en su sistema como uno de los medios para educar la fuerza moral del alumno, para desarrollar su voluntad, su paciencia, su capacidad de pensamiento, concentración y atención, oído, vista, tacto, etc.”

“El programa de esta noche consistirá principalmente de danzas en grupos. En el Instituto, éstas preceden a los movimientos individuales, más complicados, la mayoría de los cuales son danzas para una sola persona. Además de los movimientos daremos una demostración de ‘Fenómenos Sobrenaturales’, uno de los temas estudiados en la escuela de Gurdjieff, de los que se dará mas tarde una explicación breve. Se pide al público que se abstenga de aplaudir”.

Después de otra larga pausa entró el señor de Hartmann con una pequeña orquesta. Thomas de Hartmann, un aristócrata de los de antes, había sido paje en la corte del Zar, pero había abandonado la vida en la corte para dedicar su tiempo a la música. Era un compositor y pianista brillante. En su ballet “La Flor Rosada”, uno de los primeros que Diaghileff presentó en Moscú, Nijinsky danzó por primera vez en público. La señora de Hartmann había sido en su juventud una prometedora cantante de ópera. Ellos conocieron a Gurdjieff en Moscú, y cuando estalló la revolución, abandonaron literalmente todo y lo acompañaron a través de las montañas, hasta Tbilisi.

Me impactó la manera como el señor de Hartmann permaneció sentado frente al piano durante la larga pausa. Mientras los músicos de la orquesta se inquietaban y nosotros, el público, cuchicheábamos nerviosamente y mirábamos a nuestro alrededor para ver quién estaba allí, el señor de Hartmann permanecía sentado, completamente tranquilo, relajado y, sin embargo, atento a todo lo que ocurría.

Finalmente los alumnos entraron al escenario y formaron filas. Estaban vestidos con túnicas y pantalones blancos. Las túnicas de las mujeres eran largas, las de los hombres, cortas. El cabello de las mujeres estaba sujeto con cintas de oro, no así el de los hombres.

En las danzas orientales que siguieron, hombres y mujeres lucieron los vistosos trajes apropiados, diseñados por Gurdjieff y basados en los que aún se usaban en Oriente a principios de siglo, algunos de los cuales yo mismo había visto allá.

A la orden de “ruki storn” (o ruki v storonu) los alumnos levantaron sus brazos a los costados, la música comenzó, y manteniendo los brazos extendidos, marcaron complicados ritmos con los pies. Se mantuvieron así, con los brazos estirados, durante quince minutos o más. Vino luego un “grupo máquina” en el cual los movimientos parecían representar el funcionamiento de máquinas o piezas de una máquina: alumnos solos o grupos de dos o tres realizaban diferentes movimientos, aunque como un conjunto armonioso.

Un grupo de los primeros seis ejercicios obligatorios fue seguido por un segundo grupo de seis “obligatorios” porque se obligaba a los alumnos a pasar por una serie de ellos antes de que se les permitiese ejecutar las danzas y los movimientos más complicados. Estos eran llamados “ejercicios gimnásticos” pero eran totalmente diferentes de lo que yo conocía como gimnasia. De los primeros seis, tres provenían del Templo de la .Medicina en Sari, en el Tíbet, y tres de una escuela esotérica, los “Videntes” de Kafiristán. El efecto que me ocasionaron estos ejercicios, los movimientos y la música, fue electrizante. Era como si los hubiera visto antes; nuevos aunque familiares, y deseaba, con todos mis sentimientos y mis instintos, hacerlos yo mismo.

A continuación vino un grupo grande, La Iniciación de una Sacerdotisa, un fragmento de un misterio llamado Los Buscadores de La Verdad. A medida que se desarrollaba, con movimientos, posturas, gestos y danzas, era como si todos los presentes estuvieran participando en una ceremonia religiosa. La música me conmovió profundamente, al igual que al resto del público. El cambio en la atmósfera de la sala se podía sentir con los sentidos y los sentimientos. La esposa de Gurdjieff desempeñó el papel de la sacerdotisa en este grupo.

Después siguió una serie de danzas derviches con los trajes apropiados. Incluyeron la danza derviche Ho Yah, originaria de Chian (Ho Yah: Oh Tú, Dios Viviente); una Gran Oración de una orden de monjes que se llaman a sí mismos “Los que Toleran la Libertad” y a quien la gente llama “Los que han Renunciado”; el Paso del Camello, proveniente de Afganistán; los movimientos rituales de los Monjes Velados de la Orden Lakum; una ceremonia fúnebre para un derviche muerto en el Monasterio de Subari, en Thershzas; también danzas de los Derviches Guerreros y los movimientos rituales de los Derviches Giradores.

Las danzas de los derviches fueron ejecutadas por los alumnos varones, aunque en algunas de ellas una o dos mujeres desempeñaban papeles menores. Los ritmos y movimientos eran vigorosos, fuertes, y positivo- masculinos. Uno tenía ante sí un cuadro, por decirlo así, del hombre como la fuerza realmente activa. Seguidamente vino la presentación de un peregrinaje. Se nos dijo que: “en Asia, especialmente en Asia Central, existen personas que han hecho un voto para obligarse a sí mismas a sufrir por una bendición recibida o esperada y emprenden peregrinajes inusitados. Viajan a un lugar sagrado de una manera insólita o penosa, como por ejemplo dando volteretas, andando hacia atrás o de rodillas. Les mostraremos una forma de peregrinación que es común en el Cáucaso y en Turquestán. Se llama ‘Midiendo el camino por medio de la propia talla’. El camino es a veces muy largo, hasta mil trescientos kilómetros. El peregrino va desde su casa hacia el lugar sagrado en medio de cualquier clima, quizá cargando un bulto de cuarenta y cinco kilogramos, y a menudo llevando algún objeto frágil, una ofrenda para el santuario. Aunque tal peregrinaje con frecuencia produce heridas que, según las ideas occidentales, deberían ocasionar un envenenamiento de la sangre, los observadores nunca descubrieron caso alguno en el que las heridas no se hayan curado al día siguiente”.

Dos o tres alumnos subieron al estrado y se pusieron de rodillas, luego se acostaron boca abajo con los brazos estirados. Después arrastraron sus piernas debajo de ellos y se pusieron de pie en el lugar que habían tocado antes con los dedos de las manos, repitiendo estos movimientos alrededor del escenario. Se dice que Rabia, la famosa santa Sufí, que “aunque era una mujer, era la corona de los hombres”, peregrinó de esta manera desde su casa hasta La Meca, una distancia de varios centenares de kilómetros.

La “Pythia” era un fragmento de una ceremonia realizada en los santuarios de Hudarika en Chitral. Fue descrita como el sueño magnético de la sacerdotisa que, en la víspera del año nuevo, predice los acontecimientos que los miembros del santuario presenciarán durante el año venidero.

Se decía que las danzas de mujeres eran ejercicios preparatorios para las novicias de varios conventos y algunos movimientos pertenecientes a su ritual. Yo habia visto algo similar en el norte de la India y en China, pero nunca había visto nada comparable con la belleza, la gracia y el encanto de éstas, ni en Oriente ni en Occidente. Tenían nombres como: El Ganso Sagrado, Los Amores Perdidos, La Oración, El Vals, y así sucesivamente. Mientras las danzas de los derviches habían expresado las cualidades activas de hombría y masculinidad, las danzas de las mujeres expresaban las cualidades pasivas de la feminidad -ternura y delicadeza-. La música también, con sus encantadoras melodías, tenía una cualidad profundamente atrayente.

Para mí el momento culminante de la noche se presentó durante una serie de movimientos llamados El Gran Siete o El Gran Grupo. Este provenía de una orden religiosa asentada cerca del Monte Ararat, los Aisores, una secta cristiana con matices de sufismo. La serie de movimientos se basaba en un símbolo muy antiguo, el Eneagrama, construido matemáticamente como los movimientos de la orden de los Esenios Puros, fundada cientos de años antes de Cristo.

Durante toda la noche, pensamientos y emociones habían surgido en mí, recordándome por asociación experiencias emocionales vividas de danzas de hombres y mujeres que había presenciado en la India y en China; del canto increíblemente dulce de mujeres en los templos; de los tambores; del Taj Mahal; la Esfinge; las Pirámides; las imágenes de Buda; el canto de los coros y el resonar de órganos en viejas catedrales durante la Pascua; todo lo que más profundamente me había conmovido en la religión, la música y el arte, despertaba gradualmente. Luego, la música del Gran Grupo empezó en un compás lento y solemne, casi como una advertencia. A medida que procedía, ascendiendo y descendiendo en olas de sonido, una sensación de alegría invadió mis sentimientos; al mismo tiempo, mi mente estaba fija en los complicados movimientos de los alumnos. Pero con el sentimiento de alegría estaba mezclada una sensación, no de tristeza, sino de profunda seriedad. Era como si me estuviera diciendo algo a mí y yo tratara de comprender, una escritura que yo trataba de descifrar. Entonces, cuando la música alcanzó un crescendo triunfante, se hizo la luz. “Esto”, sentí, “es lo que siempre he estado buscando. ¡Aquí está lo que he buscado hasta los confines de la tierra. Aquí está el final de mi búsqueda!” Era una convicción clara, sin una pizca de duda, y desde aquel momento hasta hoy, nunca me ha asaltado duda alguna.

Durante el intervalo, después del “Gran Grupo”, no tenía ganas de hablar. La gente ya no charlaba frivolamente, su conversación era sosegada. También estaban un poco perplejos, ya que los movimientos no pertenecían a ninguna categoría de danzas conocida.

Después del intervalo, Orage volvió al escenario y empezó a hablar del ejercicio de stop. Dijo:

“En este ejercicio el alumno, a la orden de ‘stop’, tiene que parar todo movimiento. La orden puede ser dada en cualquier sitio, en cualquier momento. Lo que sea que esté haciendo el alumno, ya sea durante el trabajo, el descanso o durante las comidas, tiene que detenerse inmediatamente. La tensión de sus músculos tiene que ser mantenida; su expresión facial, su sonrisa y su mirada se quedarán fijas y en el mismo estado en que se encontraban cuando lo sorprendió la orden. Las posturas resultantes serán utilizadas por los principiantes para el trabajo mental, para acelerar el trabajo intelectual mientras se desarrolla la voluntad. El ejercicio del stop no conlleva posturas nuevas, es sencillamente un movimiento interrumpido. Generalmente, cambiamos nuestras posturas tan inconscientemente que no nos damos cuenta de las posiciones que asumimos entre posturas. Con el ejercicio del stop la transición entre dos posturas resulta partida en dos. El cuerpo, llamado por una orden repentina, se ve obligado a detenerse en una posición en la cual nunca se había detenido anteriormente. Esto hace posible el observarse mejor a sí mismo. Uno puede verse bajo una nueva luz, puede tener una sensación y un sentimiento de sí mismo diferentes y así traspasar el círculo vicioso de su automatismo”.

“La arbitrariedad de nuestros movimientos es una ilusión. El análisis psicológico y el estudio de las funciones psicomotoras, tal como están estipulados por el sistema de Gurdjieff, muestran que cada uno de nuestros movimientos, voluntario o involuntario, es una transición inconsciente de una postura automática a otra postura automática -el hombre escoge entre las posturas disponibles, aquellas que están de acuerdo con su personalidad; y el número de sus posturas es muy reducido. Todas nuestras posturas son mecánicas. No nos damos cuenta de cuan estrechamente entrelazadas están nuestras tres funciones: motriz, emocional y mental. Ellas dependen unas de otras; surgen unas de otras; están en constante acción recíproca. Cuando una cambia, las otras cambian. La postura de nuestro cuerpo corresponde a nuestros sentimientos y a nuestros pensamientos. Un cambio en nuestros sentimientos producirá un cambio correspondiente en nuestra actitud mental y en nuestra postura física. Por lo tanto, si queremos cambiar nuestros hábitos emocionales y nuestras formas habituales de pensar, primero tenemos que cambiar nuestras posturas habituales. Pero en la vida ordinaria nos es imposible adquirir nuevas posturas físicas, debido al automatismo del proceso del pensamiento y a los movimientos habituales. No solamente están entrelazados los procesos intelectuales, afectivos y motrices del hombre, por decirlo así, sino que cada uno de los tres está obligado a trabajar en el círculo cerrado de las posturas automáticas habituales. El método del Instituto de preparar al hombre para un desarrollo armónico consiste en ayudarlo a liberarse del automatismo. El ejercicio del stop es una ayuda. Si el cuerpo físico es mantenido en una posición desacostumbrada, los cuerpos más sutiles de la emoción y del pensamiento podrán expandirse en otra forma”.

“Es importante acordarse de que es necesaria una orden exterior para hacer funcionar la voluntad, sin la cual un hombre no podrá mantener la postura de transición. Un hombre no puede darse la orden de detenerse a sí mismo, porque las posturas combinadas de las tres funciones son demasiado pesadas para que la voluntad se movilice. Pero viniendo de afuera, la orden del ‘stop’ juega el papel de la función mental y emocional, cuyo estado generalmente determina la postura física; de esta manera la postura física, estando fuera de su estado habitual de sometimiento a las posturas mentales y emocionales, se encuentra debilitada, y a su vez debilita las otras posturas. Esto hace posible que nuestra voluntad gobierne en nuestras funciones por un breve momento”.

En ese momento Gurdjieff subió al escenario y pude observarlo de cerca. Vestido con traje obscuro y sombrero de fieltro negro, era un hombre físicamente muy fuerte; no obstante, al caminar, era tan ágil como un tigre. Observó al público medio sonriente; y nos abarcó a todos con una mirada de sus penetrantes ojos obscuros. No encajaba en ninguno de los tipos conocidos: con certeza no en el tipo “místico”, o yogui, o filósofo, o “maestro”; podía haber sido un participante en expediciones arqueológicas en Asia Central.

Una vez agrupados los alumnos a un lado del escenario, Gurdjieff lanzó algo al aire y ellos corrieron para agarrarlo. El gritó: “Stop”. Como por arte de magia el grupo se convirtió en estatuas, en actitudes variadas. Transcurrió más o menos un minuto. “Davolna”, dijo Gurdjieff y todos se relajaron y se retiraron. Se hizo el ejercicio varias veces.

Después de esto vinieron los Chorovods -danzas folklóricas y campesinas- y la señora de Hartmann salía al escenario antes de cada danza para dar algunas explicaciones. Empezó diciendo:

“Casi todos los pueblos de Asia tienen sus propias danzas. El Instituto ha recogido más de doscientas. La primera que vamos a mostrar, normalmente ejecutada por muchachas jóvenes, proviene de la región de Kumurhana en Turquía, aunque su origen se remonta a la antigua Grecia, y las posturas de las bailarinas se asemejan sorprendentemente a los dibujos de jarrones y vasijas antiguos”. En realidad así lo hicieron y la alegre melodía parecía haber sido tocada con la flauta de Pan. A esto siguió luego una danza de la cosecha, originaria del oasis de Kerie ejecutada por hombres y muchachas alrededor de una mujer.

La danza de los Tikins de Transcaspia provenía del Festival de los Tapices. Era costumbre de los Tikins de varios distritos traer sus tapices tejidos durante el año a cierta ciudad para celebrar. Se peinaban y después se prensaban los tapices de manera que se vieran sólo las fibras finas de la lana. Los métodos de prensar eran muy variados. En Khorassán por ejemplo, se realizaban carreras de camellos sobre los tapices extendidos. En Persia eran extendidos en la calle para que fueran pisoteados por la gente, los camellos y los burros. Entre los Tikins, cuyos tapices eran considerados como los mejores, éstos eran extendidos y pisoteados al ritmo de música.

Las danzas folklóricas fueron seguidas por las Labores Manuales. Y la señora de Hartmann dijo:

“Estos ejercicios forman parte del trabajo rítmico del Instituto, es decir, las labores manuales ejecutadas rítmicamente. Esto era común en Oriente, donde varios tipos de trabajo manual eran acompañados con música para incrementar la producción. Fue con el acompañamiento de música que se erigieron muchas de las colosales construcciones del Antiguo Oriente, como se sabe por las inscripciones. Todavía se mantiene esta costumbre en las fuentes del río Pianje, en el oasis de Kerie y otros sitios. Cuando el trabajo en el campo ya no es posible, los aldeanos se reúnen en el edificio más grande durante las noches de invierno y trabajan en varias labores al compás de la música. Observaciones del trabajo realizado por grupos con música rítmica, hechas en el Instituto Gurdjieff, demuestran que la productividad se incrementa de cinco a veinte veces, comparada con la de gente que trabaja sola. Ahora les mostraremos tres grupos:

1. Peinado e hilado de lana.
2. Manufactura de zapatos y tejido de medias de punto.

3. Tejido de tapices”.

Me interesaban particularmente los movimientos de trabajo hechos con música y una especie de tarareo o humming de los alumnos, porque en una fábrica de guantes en Devonshire yo había observado a las obreras mientras trabajaban: una de ellas cantaba una canción folklórica mientras el resto la acompañaba con una especie de tarareo suave. En Japón y China solía observar a los coolies haciendo labores monótonas, halando cuerdas, transportando materiales, cantando al mismo tiempo en coro; realmente disfrutaban de su trabajo. Y no pude evitar la comparación con la manera como trabajaba yo en Nueva Zelandia, semana tras semana, abriendo huecos para postes y otras faenas ingratas, mientras me aburría increíblemente. Hasta hace cincuenta años se utilizaban ritmos de trabajo en todo el mundo, incluso en Inglaterra. Los barcos de vapor acabaron con los cantos. En Alemania, antes de la primera Guerra Mundial, se utilizó música en las fábricas; y en Inglaterra se intentó con música de radio. Pero en ningún caso llegó a incrementarse la producción; faltaba el ritmo. En la fábrica de mi padre se hacía el trabajo a mano, y cuando las obreras empezaban a cantar juntas, espontáneamente se trabajaba más y mejor. Todo esto, ahora parece haber desaparecido con la planificación y el automatismo. El ritmo humano en el trabajo, que es una cosa instintiva y emocional, ha sido suplantado por el ritmo no humano de la máquina y la correa transportadora. Una profunda necesidad instintiva ha quedado insatisfecha y esto conduce a un fuerte apetito por lo anormal e incluso por el crimen.

Después del segundo intervalo vino la última parte del programa, los “trucos”, los “semi-trucos”, y los “fenómenos reales y sobrenaturales”. Orage dijo:  “Presentaremos ahora algunos de los llamados ‘fenómenos sobrenaturales’, también estudiados en el Instituto. El señor Gurdjieff divide todos estos fenómenos en tres categorías: trucos, semi-trucos y verdaderos fenómenos sobrenaturales. Los trucos se realizan artificialmente, cuando el ejecutante los presenta como surgidos de alguna fuente de fuerza natural. Los semi-trucos, como el encontrar un objeto perdido con las manos vendadas, no son producidos por habilidad manual; la tercera categoría, los auténticos fenómenos, están basados en leyes que la ciencia oficial es incapaz de explicar”.

“Como ejemplo, vamos a escoger al ya bien conocido de encontrar una prenda perdida. Se esconde algo sin que lo sepa una persona, quien aún estando con los ojos vendados, la encuentra tomando de la mano a uno de los espectadores. El público cree que quien la encuentra lee los pensamientos de la otra persona. Es víctima de un engaño. Ocurre un fenómeno realmente sin ningún truco por parte del ejecutante, pero no tiene nada que ver con la transmisión de pensamiento. Se hace por medio del reflejo sobre nuestro sistema muscular de nuestras experiencias emocionales. Puesto que hay una reacción muscular a cada pequeña vibración del cuerpo físico, sea por relajación o contracción, es posible después de mucha práctica, sentir las vibraciones más sutiles, y éstas ocurren en los más impasibles, aun cuando la persona intenta voluntariamente dominarlas. La mano tomada por la persona de los ojos vendados, responde inconscientemente al conocimiento que su dueño tiene del escondite; sus leves cambios, casi imperceptibles, son un lenguaje que interpreta el médium, conscientemente si conoce el secreto, instintivamente si es ignorante de esta ley, y que le lleva a adivinar dónde está escondido el objeto”.

“A los fenómenos similares, producidos por leyes diferentes de aquéllas a las cuales se les atribuyen y que al mismo tiempo no son artificiales en su esencia, Gurdjieff los llama ‘semi-trucos”.

“La tercera clase de fenómenos está compuesta por aquellos que tienen como base de su manifestación leyes que no tienen explicación de la ciencia oficial: auténticos fenómenos sobrenaturales. Esto no tiene relación alguna con el espiritismo, fantasmas, etc. Es un experimento sobre la reacción de una fuerza inferior bajo el impacto de una fuerza superior; o la reacción de alumnos de un nivel más bajo a algo que es emitido por un nivel más alto. El estudio de esta clase de fenómenos está organizado muy seriamente en el Instituto y plenamente de acuerdo con los métodos de la ciencia occidental. No todos los miembros o alumnos son admitidos. Se requieren tres condiciones. La primera es un conocimiento amplio y profundo de alguna rama especial; la segunda es una mente por naturaleza perseverante y escéptica; y la tercera y más importante, es la certeza preliminar necesaria en la confiabilidad futura del alumno para garantizar que él no abusará del conocimiento adquirido para fines egoístas”.

“Respecto a los trucos, su estudio está considerado como necesario a la vez para los futuros investigadores de fenómenos genuinos, y para cada uno de los alumnos del Instituto. Este conocimiento no sólo liberará a un hombre de muchas supersticiones sino que también introducirá en él una capacidad para la observación crítica, indispensable para el estudio de fenómenos auténticos, que requieren de una actitud perfectamente imparcial y un razonamiento libre de prejuicios”.

“Entre los alumnos presentes, algunos han trabajado desde hace mucho tiempo y ya están familiarizados con estos fenómenos. Hay también alumnos jóvenes que están lejos de entenderlos. Sin embargo, todos participan en los experimentos”.

“Esta noche los fenómenos serán presentados como si todos fueran auténticos, aunque en realidad habrá de los tres tipos: trucos, semi- trucos y fenómenos sobrenaturales auténticos. Pero dejaremos su clasificación al criterio del público”.

“El primero”, continuó Orage, “es un ejercicio de memorización, de recordar palabras. Algunos de los alumnos se acercarán ahora a ustedes y recogerán palabras, que pueden ser en cualquier idioma. Aunque podemos recordar y repetir hasta cuatrocientas palabras en una reunión, para no cansar al público tomaremos sólo cuarenta. Esto es suficiente para dar una ¡dea de la posibilidad de desarrollar la memoria en muy corto tiempo. Hay que señalar que en el sistema de Gurdjieff la enseñanza es raras veces directa, casi siempre es indirecta. Hay que tener presente que todos los ejercicios están diseñados para desarrollar la rapidez de la mente y de la atención, que a su vez tienen como meta principal el desarrollo armonioso del alumno. Ningún ejercicio especial es dado para el desarrollo de la memoria; se obtienen los resultados por medio del trabajo general y ejercicios que ayudan al desarrollo del hombre en su totalidad”.

Unas cuarenta palabras fueron recogidas entre el público y leídas una vez en el escenario a los alumnos, quienes entonces empezaron a repetirlas, y en la medida en que yo pude entender, la mayoría de ellos las repitieron correctamente, aunque muchas de las palabras eran muy extrañas. Entonces la señora de Hartmann, que estaba sentada en el público, dijo: “Ahora, si el público me da algunos números, yo los transmitiré por sugestión a los alumnos”. A continuación, se puso frente a los alumnos, que estaban en el escenario, y en pocos minutos ellos empezaron a repetir los números que le habían dado.

Ella continuó: “el siguiente ejercicio consistirá en la transmisión de nombres o formas de objetos a distancia, mediante representación. Pedimos a los espectadores que enseñen o nombren a la alumna que está sentada en el público, algún objeto que tengan consigo. Su nombre o forma será adivinado a continuación por los alumnos en el escenario”.

Yo tenía en la cadena de mi reloj una piedra verde, pequeña y rara, llamada “Tiki”, que había adquirido en Nueva Zelandia. Se la enseñé y los alumnos la describieron en forma adecuada.

Cuando esto terminó, el señor de Hartmann dijo: “Ahora pido a los espectadores sugerir a la misma alumna el nombre de cualquier ópera que haya existido en cualquier país del mundo. Ella me lo transmitirá y yo tocaré un trozo. Mientras tanto ruego al público de la primera fila que guarde silencio”. Entonces tocó trozos de numerosas óperas, algunas de las cuales yo nunca había oído.

Durante todo este tiempo, la atención del público estuvo concentrada en el escenario. Estaba completamente embelesado. Entonces el señor de Salzmann se presentó con un caballete y hojas grandes de papel blanco y la señora de Hartmann se sentó otra vez en el público.

Orage dijo: “Pedimos al público que sugiera, de la misma manera, a la alumna sentada entre ustedes, cualquier criatura, desde el microbio más pequeño hasta la bestia más grande, existente o prehistórica, de agua, tierra o aire. Ella lo transmitirá al artista en el escenario y él lo dibujará”. Entonces el señor de Salzmann dibujó los animales, etc., con rapidez y exactitud sorprendentes. Así, después de casi cuatro horas, llegó a su fin la demostración de aquella noche.

Los trucos y semi-trucos me tenían completamente confuso. Como “espectáculo” eran mucho más difíciles que otros que había visto realizar a profesionales. Podía haber pensado que los alumnos habían pasado por cursos de magia; pero me sentí un poco aliviado y algo asombrado al ver entre los alumnos a dos que como yo habían sido socios del Club 1917, en Londres. De todos modos parecía magia, y como descubriría más tarde, era magia, pero magia auténtica.

Mientras nos levantábamos para salir me acordé de que no hubo demostración alguna de “fenómenos auténticos”, y me pregunté por qué. No fue sino mucho más adelante, después de mucho estudio, cuando me di cuenta de que ciertamente hubo una demostración concreta de fenómenos auténticos.

Durante los días siguientes no pude pensar en otra cosa sino en las danzas y la música; y estaba algo turbado por el sentimiento de haber encontrado aquello que había buscado durante tanto tiempo.

Stanley Nott, Diario de un alumno

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