Gurdjieff

“ Se podría decir que su mirada descansaba sobre nosotros, en cada uno de nosotros, y en aquella mirada estaba la despiadada compasión que todo lo veía (…) Estábamos sentados en círculo a su alrededor, atentos y en aquel estado extraño de conciencia acrecentada (…) Algo dentro de uno era libre, incluso ligero, y alguna otra cosa parecía retorcerse inquieta para regresar a lo familiar, conocido y seguro.
Era muy molesto. Todo era imprevisible”.
A. L. Staveley

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