Entrando en el Eterno Presente a través de la Respiración

En la medida que nos dedicamos a  la exploración de la respiración vamos paulatinamente descubriendo los tesoros que esconde. En Occidente hemos perdido la respiración natural, profunda y tranquila, de forma que antes de realizar ejercicios con la misma, Gurdjieff recomendaba recuperar la respiración espontánea, conectada con las leyes del organismo humano que tenemos al nacer.

Si la respiración se ha vuelto tan superficial y crispada es porque de pequeñas aprendemos que podemos dejar de sentir emociones desagradables si la bloqueamos. De esta forma, mientras nuestro miedo al dolor y al sufrimiento crecían hemos ido cambiando el flujo natural de la respiración, subiéndola hacia el pecho. El resultado es que ahora nuestra amnesia emocional, intelectual y somática no nos permite ver que vivimos en la superficie de nosotras mismas desconectadas de la esencia de las personas y de las cosas.

En este intensivo http://movimientos-gurdjieff.net/wp-content/uploads/2014/10/Intensivo-julio-17.pdf vamos a utilizar los Movimientos de Gurdjieff y otras herramientas para comenzar a invertir el proceso. Pasaremos de utilizar la respiración como medio de amortiguación a aprender a utilizarla como medio para cultivar el autoconocimiento, la observación, la presencia y la vigilancia.

En este sentido experimentaremos dos líneas de actuación y veremos las pautas y los beneficios que conlleva acercarnos a una tercera línea.

En primer lugar la respiración será nuestra guía en el proceso de expansión de nuestra conciencia, es el ancla que nos mantiene presentes y el puente que nos ayuda a colocarnos en el Observador. Esta vigilancia posibilita la percepción y el conocimiento de los movimientos interiores del cuerpo, de la mente y del corazón. Existe una íntima relación entre la respiración y los tres tipos de atención que desarrollamos a través de los Movimientos: atención intelectual, atención emocional y atención física.

La segunda consiste en cultivar la vulnerabilidad. Cuando una emoción desagradable se apodera de nosotras y no es el momento de expresarla, podemos desarrollar la habilidad de abrirnos a su energía, de sentirla completamente y conocerla mientras seguimos interactuando con la situación en la que estamos involucradas. De esta forma vamos atravesando el miedo a sentir y restableciendo el equilibrio del sistema nervioso.

Cuando nos abrimos a esta Presencia vigilante dejamos de juzgar nuestras emociones, pensamientos y deseos, aparece entonces una tercera línea de Trabajo que conlleva empezar a respirar todo aquello que hemos ido enterrando en el inconsciente con el propósito de vivirlo, experimentarlo, conocerlo y liberarlo.

El trabajo con la respiración, apasionante y lleno de posibilidades, esconde el significado de lo sagrado. Unifica cuerpo, mente y corazón irradiando sustancias sutiles que alimentan el alma, ayudan a mejorar nuestra salud y equilibran nuestras emociones, transformando el estrés y la negatividad en energía que podemos utilizar para nuestro bienestar o para nuestra transformación interior.

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