Para construir esta estructura interior les será provechoso comenzar aceptando sentirse como un ego -yo con relación al no yo- sin buscar de golpe, aunque la fibra metafísica vibre en ustedes, lo que trasciende al ego. Para acceder al infinito partan desde el principio. Es indispensable que adquieran una cierta fuerza, un cierto anclaje en ustedes mismos. El punto de apoyo en el cuerpo es necesario, aunque esta conciencia del cuerpo deba trascender un día. Estas premisas dependen de su estado mental. Si están abiertos incluso a la idea de superar el ego borrando la afirmación individual, su enfoque de la fase preparatoria del camino no será el mismo que si no han vislumbrado nada de lo impersonal y es su egocentrismo quien dirige el juego.
La concentración en el hara les permitirá ganar una excelente fuerza para la vida ordinaria, sin que esto sea un impedimento para superar el ego después- ella les dará un yo estructurado pero no tan afirmado que se sientan prisioneros para siempre. Hay que empezar por aprender a leer para luego hacer los estudios superiores, hay que empezar por el principio en el camino espiritual. ¿Pueden tomar como apoyo su cabeza o sus pensamientos? No. Por poco emocionados que estemos, ya no controlamos más los pensamientos. Y si intentan guardar silencio para meditar se darán cuenta de que toda clase de asociaciones de ideas aparecen y les acosan. Su poder sobre los pensamientos se convierte en casi inexistente desde el momento que tratan de ejercerlo. ¡Oh!, cuando todo va bien, están tranquilos y pueden dirigir más o menos sus pensamientos. Pero cuando están afectados -y todavía lo estarán durante años- ni siquiera pueden concentrarse en la carta que intentan escribir o en el libro que intentan leer. Los pensamientos les llevan en la dirección de la emoción del momento.
Algunas noches no pueden dormirse porque los pensamientos no paran de dar vueltas en su cabeza, ya sean pensamientos muy entusiasmasteis o excitantes, si han previsto para mañana una cita profesional decisiva o una cita de amor largo tiempo esperada, ya sean pensamientos dolorosos, penosos de los cuales a gusto prescindiríamos.
En ambos casos, los pensamientos tienen poder sobre ustedes. Los pensamientos -todos ustedes tienen experiencia de ello- se suceden por sí mismos sin que ustedes puedan hacer gran cosa para evitarlo. Más tarde, solamente más tarde, tendrán el poder de detener los pensamientos, igual que se para un magnetófono apretando solo un botón. Pero esto será el fruto de una larga ascesis bien realizada.
¿Qué confianza pueden tener en el corazón, cuando basta una mala noticia, una palabra injuriosa, una situación que les desconcierta, para que éste les traicione, es decir cada vez que sienten una emoción?. Con esta inestabilidad, esta dependencia de los conflictos exteriores, con esta debilidad, ¿con qué pueden contar?.
Con su cuerpo físico, aunque el cuerpo cambia. Y no cesa de cambiar: el envejecimiento es progresivo e inexorable. Pero aunque el cuerpo físico no tenga fijeza, para las necesidades de la sadana cambia menos que las emociones tan inestables y que se reemplazan las unas a las otras, o que los pensamientos, igualmente fluctuantes, que se suceden sin cesar. Nuestro cuerpo burdo tiene una permanencia al menos aparente, cosa que no tiene nuestra vida emocional o nuestra agitación mental. (…)
Claro si somos el cuerpo físico, moriremos cuando muera el cuerpo físico y toda enseñanza espiritual se pone en duda. Claro que la enseñanza última es el descubrimiento de la Conciencia pura, ante la cual la existencia o la no existencia del cuerpo resulta relativa. Pero no pueden pasar de lo anormal a lo supranormal. Primero hay que ser armoniosamente normales. Y normal quiere decir poco subordinado. Ciertamente todavía distinguirán entre lo que les hace felices y lo que les hace desgraciados, lo que quieren y lo que temen, pero dentro de límites reducidos, sin esta debilidad cada vez más extendida entre los seres que hacen buen papel en el mundo. (…)
Es inútil apoyarse en los argumentos vedánticos y solo tener en la boca la desaparición del ego cuando ni tan siquiera hay un ego coherente que suprimir, solamente una multitud anárquica de deseos y medios contradictorios.
Así pues hay que tener un punto de apoyo para no ser tan arrastrados y este punto de apoyo pueden encontrarlo en el cuerpo, el cuerpo físico y no a nivel intelectual, que ha adquirido demasiada importancia en el mundo actual; tampoco a nivel de corazón, ya que los sentimientos profundos están recubiertos por las emociones incoherentes e infantiles.

Como hemos visto, pueden ejercitarse en la conciencia global del cuerpo e intentar apoyarse en una percepción total de su presencia física. En los grupos de Gurdjieff practicábamos mucho el perfeccionamiento de la sensación: la cara, los hombros, la espalda, las piernas, para luego intentar encontrar de nuevo en la vida cotidiana, esta sensación como una manera de anclarse, permitiendo que fuéramos menos arrastrados por los pensamientos y las emociones. Sin embargo, la experiencia ha demostrato que es más fácil concentrar la atención solamente en una parte del cuerpo, y el lugar preferente de la concentración es el hara de los japoneses.

Arnaud Desjardins, La Meditación, pgs 144-147. Editorial Kairós

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