Divina Dualidad

En esta era de la información -o de la desinformación- abundan mensajes que orientan -o desorientan-  el camino de la transformación, es decir, el camino que nos conducirá más allá de la forma. A veces, colocar cada fragmento de enseñanza en el lugar que le corresponde ayuda a clarificar nuestra práctica. Una metáfora común que ilustra el proceso es la metamorfosis de oruga a mariposa, también se utiliza el río y sus orillas, la del sueño y la del despertar. Arnaud Desjardins destacaba que hay enseñanzas para cada etapa del proceso y hablaba de tres cajones.

En el primero están aquellas lecciones dirigidas a la oruga en nosotras, a ese estado de conciencia que se aferra a los viejos condicionamientos, que es ciego y ni siquiera ve que está dormido. Estos mensajes son a menudo un shock que, si estamos dispuestas a escuchar, nos hacen tomar conciencia del nivel de sueño en el que estamos sumidas.

A muchas personas la Enseñanza de Gurdjieff les molesta porque un importante volumen de ella se orienta a este parte mecánica y reactiva en nosotros. Cabe señalar que a menudo no nos gustan estos mensajes, incluso pueden resultar violentos y activar fuertemente nuestras resistencias.

Otra parte de las Enseñanzas son las que pertenecen al segundo cajón, se refieren a la travesía, al estado de crisálida. Aquí es donde empezamos a ver que la dualidad es un juego de fuerzas que hemos de aprender a manejar si queremos adentrarnos en el viaje del héroe. Las de arriba y las de abajo, las de la personalidad y las de la esencia, las centrífugas y las centrípetas, positivas y negativas, me gusta y no me gusta. Aprendemos a “nadar” con habilidad y rumbo cuando descubrimos la fuerza que reconcilia este baile de aparentes contrarios. Descubrimos una infinidad de yoes en nuestro interior para darnos cuenta de que no sabemos quiénes somos. Cada “yo” tiene sus demandas, sus miedos, sus deseos, sus tendencias, sus rechazos. El yo que por la noche pone el despertador una hora antes para meditar no es el mismo que el yo que por la mañana lo apaga y sigue durmiendo. Nos cuesta ser coherentes y hacer lo que decimos. A veces algunos de estos yoes entran en conflicto poniendo de manifiesto nuestra división interior. Por ejemplo un yo pacifista entra en conflicto con un yo agresivo, podemos tender a fomentar el primero, que parece más espiritual y rechazar el segundo porque no está bien visto. Pero ambos son igualmente yoes que hemos de atender y ubicar. Es la discípula en mí, o el mayordomo en el lenguaje del Cuarto Camino, quien se ocupa de ordenar este “tinglao”.

Para la mayoría esta etapa no es ni fácil ni rápida, requiere un intenso deseo de liberarnos.  también coraje y determinación porque implica llegar a la aceptación radical y sin fisuras del 100% de mi mundo interno y también de todo lo manifestado. Gustar de lo que no me gusta, diría Gurdjieff. Conviene aclarar que esta actitud de aceptación no está reñida con el compromiso hacia los cambios sociales.

Las enseñanzas del tercer cajón son las que se refieren a la otra orilla; nos dan información sobre el estado de unidad, sobre la parte más auténtica en nosotros que, aunque generalmente permanece velada, todas hemos experimentado alguna vez ya que es nuestra verdadera naturaleza. Particularmente, las perlas del tercer cajón solo me sirven cuando son transmitidas por personas que están establecidas allí. En la casi omnipresente confusión de hoy, abundan mensajes, discursos y consejos onda “neo” (Neo Advaita, New Age, nueva espiritualidad, etc…) dados por falsos gurús o por personas veladas ajenas a su propia realidad -relativa, pero realidad- y a la de la(s) receptora(s). Nos cuentan que todos somos uno, pero todos vemos dos o más, hablan de “maya” como si las tribulaciones de la crisálida y los remolinos del río fueran falsos, no existieran y no tuvieran sentido. Estas personas esquivan las preguntas profundas e incómodas imposibilitando una comunicación honesta y útil cuando alegan que nada es real, que tú no existes y que yo no existo. Envueltas en la negación de lo manifestado, miran solo a la Realidad Absoluta eludiendo el hecho de que es en la medida en que acepto al 100 % la dualidad que podré algún día trascenderla.

La escaladora es Wanda Rutkiewicz

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