Cuando Gurdjieff se encontró con el Diablo – Wim van Dullemen

Durante un encuentro con un pequeño grupo de personas en su apartamento, Gurdjieff de repente sorprendió y sacudió a ls presentes anunciando que ciertamente él mismo había visto al Diablo hace algún tiempo. Con bastante teatro describió cómo en medio de la noche, estaba en el parque y vio al Diablo sentado en un banco. Se le acercó y vio que tenía muy mal aspecto: pálido, esmirriado, en pocas palabras…. parecía un vagabundo. Realmente era un “pobre diablo”, dijo Gurdjieff, la audiencia estaba realmente entretenida y espetó una gran carcajada. Sin embargo Gurdjieff, en un tono realmente serio, añadió, “ayer por la noche lo volvía a ver, pero ahora iba vestido muy elegante, estaba fuerte y parecía que gozaba de una buena salud. Tenía muy buen humor. No pude evitar preguntarle: Diablo, ¿qué es lo que ha pasado para que tu vida haya cambiado tanto?

El Diablo, con su entrañable corazón me dijo, susurrando como si escondiera un secreto: “Mi buen hombre, no te lo vas a creer pero afortunadamente para mí la gente está empezando a participar en tus “grupos”. Esto es lo mejor que me ha ocurrido en la vida, porque trabajan y sus almas crecen. Cuando sus almas engordan y se hacen más grandes, llega la hora de comérmelas. Ahora ves porqué tengo tan buena salud”

No pretendo entender el simbolismo de Gurdjieff pero tengo la fuerte intuición de que en el reino espiritual, después de cierto tiempo, se presenta una difícil elección: o bien tu ego toma todo aquello por lo que has trabajado y lo degrada o sigues en el camino de purificación de este “ego”. Tomo esta historia como un aviso de lo que pasará en el primer caso.

Wim van Dullemen. The Gurdjieff Movements: A Communication of Ancient Wisdom. Hohm Press. Pág 88-89

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *