Como sabía Plotino – Wilber

Como sabía Plotino: que el mundo se calme, que los cielos, la tierra y los mares se tranquilicen.  Que el mundo espere. Qué la auto-contracción se relaje en la base vacía de su propia conciencia y muera allí calladamente. Observa cómo el Espíritu se vierte sobre la confusión a través de cada apertura y concede un nuevo esplendor al ocaso del sol, a su gloriosa Tierra y a sus radiantes habitantes. Mira como el Kósmos baila en el Vacío; mira el juego de la luz en todas las criaturas, grandes y pequeñas; mira los mundos finitos cantar y alegrase en el juego de lo Divino, flotando en la Gloria que hace a cada uno de ellos transparente, inundado de una alegría que niega el terror o el tiempo,  que deshace la locura del yo sin amor y lo sumergen en el esplendor.

Ya lo creo: que la auto contradicción se relaje en la base vacía de su propia conciencia, y muera allí suavemente. Que el Kósmos se levante en su lugar bailando loca y divinamente, auto luminoso y auto liberado, embriagado por una Luz que nunca amanece ni desaparece. Ve los mundos surgir y desaparecer, nunca atrapados en el torbellino del tiempo, imágenes transparentes que destellan en la Abismo radiante. Observa a la montaña caminar sobre el agua, bebe el Océano Pacífico de un sorbo, pestañea y un millón de universos surgen y desaparecen; expira y crea el Kósmos, inspira y observa cómo se disuelve.

Que el éxtasis rebose y deslumbre al yo sin amor, loco en medio de los tormentos de su ensimismamiento mientras se aferra fuertemente al samsara en una agonía sin fin. Por el contrario, canta triunfante junto a Santa Catalina: “Mi ser es Dios, no por simple participación sino por una verdadera transformación de mi Ser. ¡Mi yo es Dios!” Y que tu alegría canté con Dame Julián: “¡Mira!, ¡soy Dios! ¡Mira!, ¡estoy en todas las cosas! ¡Mira!, ¡hago todas las cosas!” Y que tu alegría grite con Hakuim: “¡Este cuerpo es el Cuerpo del Buda!, ¡y esta misma tierra es la Tierra Pura!.

Esta Tierra se convierte en un ser bendito y cada Yo se convierten en un Dios, y cada Nosotros es la adoración más sincera de Dios, y cada Ello se hace el templo mas grácil de Dios.

La búsqueda sin Dios atormentada y torturante, llega a su fin. El nudo en el corazón del Kósmos se suelta para dejar lugar a su único Dios, y  el Espíritu rebosa, maravillado y extasiado por el Amado que estaba perdido y ha sido hallado. Se va el destino de muerte y desesperación, el destino sin Dios; se va la locura de una vida dedicada al descuido y se alejan las lágrimas y el terror de los días brutales y  las noches sin fin en las que sólo el tiempo gobernaba.

Y Yo-yo me elevo para saborear el amanecer, y hallo que sólo el amanecer brillará hoy. Y el brillo dice: amadlo todo, y amadlo locamente, siempre, sin final, y siempre con más brío, amad sin elección y entrad así en el Todo, para amarlo sin mente y así ser el Todo, abrazando al Divino único y radiante: en un momento como Vacío, en el otro como Forma, juntos para siempre; la búsquedas sin Dios está acabada, sólo el amor brillará hoy.”

Ken Wilber. Sexo ecología y espiritualidad. Editorial Kairós. Pág 616 y 617.

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