Buscando lo intemporal en el tiempo. Ken Wilber

Las formas continúan indefinidamente, holárquicamente -holones hacia arriba y hacia abajo-; el universo como una sala infinita de espejos autor reflejantes. Por eso se dice que el nivel sutil que actúa como tirón omega de todas las dimensiones menores, contiene literalmente un número infinito de niveles sutiles dentro de niveles sutiles dentro de niveles sutiles: ¡billones y billones de otros universos!.

En el mundo de la Forma, el Omega definitivo aparece como un horizonte en constante recesión ante la realización (el horizonte en recesión permanente de la totalidad de la manifestación), empujándonos eternamente hacia adelante, retirándose eternamente, confiriendo de esta forma totalidad y parcialidad en la misma respiración: la totalidad de este momento es parte de la totalidad del momento siguiente: el mundo siempre está completo e incompleto en cualquier momento dado, y por tanto está condenado a una realización que no se realiza nunca: las formas se apresuran y corren hacia delante, hacia una meta que se va retirando con su misma carrera.

Pero en un punto, cuando el desarrollo es suficiente dentro de la evolución del individuo, puede ocurrir un salto radical (la “penetración” de Eckhart) hacia lo Informe. Cuanto más elevado es el desarrollo, más probable y fácil es que ocurra el salto. Sin embargo lo Informe no es el resultado del salto, y tampoco entra en existencia en ese momento. Está allí desde el principio, es el propio Rostro Original, el Rostro que uno tenía antes del Big Bang, el Rostro que mira desde cada ser sensible en cada uno de los universos, llamando a todos y cada uno al mutuo Autorreconocimiento.

Permanece como Vacío, abraza toda Forma: la liberación está en el Vacío, nunca en la Forma (aunque nunca aparte de ella). Y así, incluso si realizo el summum bonum, incluso si corto abruptamente el camino de la forma sin fin y me encuentro en el Informe, todavía, todavía y todavía el mundo de la forma sigue su camino; hacia lo psíquico, lo sutil, hacia los billones y billones de universos de la forma que están disponibles, y disponibles, y disponibles, indefinidamente, sin cesar, dramáticamente.

La evolución sólo busca este summun bonum Informe –sólo quiere el Omega definitivo-; va aceleradamente hacia delante únicamente en su busca y nunca lo encontrará porque la evolución se desarrolla en el mundo de la forma. El Kósmos es llevado hacia delante ininterrumpidamente, buscando en el mundo del tiempo aquello que es intemporal. Y como nunca lo encontrará, nunca dejará de buscar. El samsara da vueltas sin fin, y esa es la pesadilla brutal que se esconde en su corazón.

Ken Wilber. Sexo, ecología y espiritualidad, pág 376-377

Foto: Anne Geene

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